martes, 29 de septiembre de 2015


El WhatsApp es una aplicación de mensajería instantánea para teléfonos inteligentes, recibe y envía mensajes mediante Internet, además de utilizar la mensajería en modo texto, los usuarios pueden crear grupos y enviarse mutuamente, imágenes, vídeos y grabaciones de audio.
WhatsApp continúa creciendo día a día, las últimas cifras oficiales del pasado mes de agosto, superaron los 900 millones de usuarios activos y desde entonces la cifra se ha disparado.
El nombre de la aplicación surge de un juego de palabras basado en las expresiones en inglés “What’s up?”, cuyo significado se asemeja a “¿qué hay?” o “¿qué pasa?”, y la palabra en inglés “App/Application”, “Aplicación”. La empresa creadora de WhatsApp Inc., fue fundada en 2009 por Jan Koum, quien había sido anteriormente el director del equipo de operaciones de la plataforma de Yahoo! y el antiguo jefe del equipo de ingenieros Brian Acton.
El 19 de febrero de 2014 Mark Zuckerberg, creador de Facebook, anunció la compra de la aplicación por un importe total de 19.000 millones de dólares.
La clave del éxito del servicio se debe a la genial idea de que los usuarios pudieran ver si la otra persona estaba conectada o no, sus horarios de conexión, las actualizaciones de estado, la facilidad para cambiar las fotos de perfil y los diversos sistemas de intercambio de información.
Como siempre pasa en estas aplicaciones, si se dota de transparencia al servicio, los usuarios vienen en masa con la idea de que pueden “espiar” el famoso doble check.
Permite comunicarse en tiempo real, es decir, que no hay tiempo de retraso por parte de los mensajes enviados.
  
La aplicación permite realizar grupos de personas en donde se agregan a todos los números que se quiere para estar conectados entre todos. Por ejemplo, un grupo de trabajo o de estudio.
En algunas personas puede resultar adictiva la aplicación, sobre todo en adolescentes que no saben medir sus propios límites. Su uso irracional puede convertirla por ejemplo en una herramienta para controlar a las personas como la pareja o amigos, convirtiendo esa conducta en una conducta enfermiza para el que la adopta y molestosa e invasiva para el controlado.
Otros signos de adicción serían por ejemplo, no ser capaz de charlar con otras personas sin dejar de revisar el celular cada minuto, responder siempre a los mensajes de forma inmediata y también fomenta el total desinterés por la vida real misma.

“El uso indebido del servicio de mensajes WhatsApp puede ser peligroso porque crea adicción en algunas personas y deja huellas difíciles de controlar y borrar”.
Enrique Echeburúa, catedrático de Psicología de la Universidad del País Vasco.

-Jorge está ahora mismo en línea.
-Marisa se conectó por última vez a las 5:15 am.
-Juan me ha boqueado pero en el grupo “tal” todavía lo puedo leer.

Esas son algunas de las averiguaciones que se pueden hacer simplemente mirando el WhatsApp y que pueden resultar comprometedoras.
Señales que hacen que la aplicación pueda provocar conflictos amorosos o malentendidos entre amigos si lo utilizan de forma irracional y como una herramienta de control. Este servicio de mensajería también tiene su cara positiva si se utiliza de forma bien, es un medio para estar conectados con otras personas en otros lugares del mundo, un viaje de vacaciones, de estudio, o simplemente para agilizar algún trabajo.
La pérdida de concentración en los estudios o en el trabajo y una dependencia constante del teléfono son algunos de los síntomas que identifican a las personas que han pasado de ser usuarios del WhatsApp o de una red social a tener algún tipo de trastorno. El no ver la cara de la otra persona hace que los usuarios de las redes sociales y del WhatsApp se desinhiban y se expresen con reflexiones más intensas y espontáneas que les resultasen más difíciles de decir si estuviesen frente a frente.
Si alguna vez te dijeron “larga un poco el teléfono”, de repente te das cuenta que te estaban hablando y que por responder un mensaje de WhatsApp no te acordas nada de nada de lo que te estaban diciendo  o simplemente después de leer esto te sentiste identificado con algunas características mencionadas anteriormente, te dejo un par de Tips para tratar de mejorar tu concentración para poder aplicarla en lo que realmente vale la pena, las personas a tu alrededor y la vida misma.

1-      Desactivar las notificaciones: el sonido es una distracción cuando tienes que enfocarte en otra cosa. Si tu celular tiene luz de aviso, desactivalo también. Se puede programar uno o varios momentos al día para ver y contestar los mensajes, pero no puede ser la tarea que siempre tenga la máxima prioridad y que te obligue a interrumpir realizar otras actividades todo el tiempo.
2-      Dejar el teléfono lejos de la vista: no dejarlo encima del escritorio o la mesa, guardarlo en el cartera o en la mochila, o en lo posible en un lugar donde tengas que levantarte para acceder a él.
3-      Apagar el celular por las noches: esto además repercutirá positivamente en tu descanso.

Si todo esto no funciona, analiza seriamente eliminar la aplicación, aunque esto no significa quedar “aislado” del mundo, tantos años y años la humanidad sobrevivió sin mensajes, incluso sin celulares así que no es una condena de muerte.





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