El WhatsApp es una aplicación de
mensajería instantánea para teléfonos inteligentes, recibe y envía mensajes
mediante Internet, además de utilizar la mensajería en modo texto, los usuarios
pueden crear grupos y enviarse mutuamente, imágenes, vídeos y grabaciones de
audio.
WhatsApp continúa
creciendo día a día, las últimas cifras oficiales del pasado mes de agosto, superaron
los 900 millones de usuarios activos y desde entonces la cifra se ha disparado.
El nombre de la
aplicación surge de un juego de palabras basado en las expresiones en inglés
“What’s up?”, cuyo significado se asemeja a “¿qué hay?” o “¿qué pasa?”, y la
palabra en inglés “App/Application”, “Aplicación”. La empresa creadora de
WhatsApp Inc., fue fundada en 2009 por Jan Koum, quien había sido anteriormente
el director del equipo de operaciones de la plataforma de Yahoo! y el antiguo
jefe del equipo de ingenieros Brian Acton.
El 19 de febrero de
2014 Mark Zuckerberg, creador de Facebook, anunció la compra de la aplicación
por un importe total de 19.000 millones de dólares.
La clave del éxito del
servicio se debe a la genial idea de que los usuarios pudieran ver si la otra
persona estaba conectada o no, sus horarios de conexión, las actualizaciones de
estado, la facilidad para cambiar las fotos de perfil y los diversos sistemas
de intercambio de información.
Como siempre pasa en
estas aplicaciones, si se dota de transparencia al servicio, los usuarios
vienen en masa con la idea de que pueden “espiar” el famoso doble check.
Permite comunicarse
en tiempo real, es decir, que no hay tiempo de retraso por parte de los
mensajes enviados.
La aplicación
permite realizar grupos de personas en donde se agregan a todos los números que
se quiere para estar conectados entre todos. Por ejemplo, un grupo de trabajo o
de estudio.
En algunas personas
puede resultar adictiva la aplicación, sobre todo en adolescentes que no saben
medir sus propios límites. Su uso irracional puede convertirla por ejemplo en
una herramienta para controlar a las personas como la pareja o amigos,
convirtiendo esa conducta en una conducta enfermiza para el que la adopta y
molestosa e invasiva para el controlado.
Otros signos de
adicción serían por ejemplo, no ser capaz de charlar con otras personas sin
dejar de revisar el celular cada minuto, responder siempre a los mensajes de
forma inmediata y también fomenta el total desinterés por la vida real misma.
“El uso indebido del servicio de mensajes WhatsApp
puede ser peligroso porque crea adicción en algunas personas y deja huellas
difíciles de controlar y borrar”.
Enrique Echeburúa, catedrático
de Psicología de la Universidad del País Vasco.
-Jorge está ahora mismo en línea.
-Marisa se conectó por última vez a las 5:15 am.
-Juan me ha boqueado pero en el grupo “tal” todavía lo
puedo leer.
Esas son algunas de
las averiguaciones que se pueden hacer simplemente mirando el WhatsApp y que
pueden resultar comprometedoras.
Señales que hacen que
la aplicación pueda provocar conflictos amorosos o malentendidos entre amigos
si lo utilizan de forma irracional y como una herramienta de control. Este
servicio de mensajería también tiene su cara positiva si se utiliza de forma
bien, es un medio para estar conectados con otras personas en otros lugares del
mundo, un viaje de vacaciones, de estudio, o simplemente para agilizar algún
trabajo.
La pérdida de
concentración en los estudios o en el trabajo y una dependencia constante del
teléfono son algunos de los síntomas que identifican a las personas que han
pasado de ser usuarios del WhatsApp o de una red social a tener algún tipo de trastorno.
El no ver la cara de la otra persona hace que los usuarios de las redes
sociales y del WhatsApp se desinhiban y se expresen con reflexiones más
intensas y espontáneas que les resultasen más difíciles de decir si estuviesen
frente a frente.
Si alguna vez te
dijeron “larga un poco el teléfono”, de repente te das cuenta que te estaban
hablando y que por responder un mensaje de WhatsApp no te acordas nada de nada
de lo que te estaban diciendo o
simplemente después de leer esto te sentiste identificado con algunas
características mencionadas anteriormente, te dejo un par de Tips para tratar
de mejorar tu concentración para poder aplicarla en lo que realmente vale la
pena, las personas a tu alrededor y la vida misma.
1-
Desactivar las
notificaciones: el sonido es una distracción cuando tienes que enfocarte en
otra cosa. Si tu celular tiene luz de aviso, desactivalo también. Se puede
programar uno o varios momentos al día para ver y contestar los mensajes, pero
no puede ser la tarea que siempre tenga la máxima prioridad y que te obligue a
interrumpir realizar otras actividades todo el tiempo.
2-
Dejar el teléfono
lejos de la vista: no dejarlo encima del escritorio o la mesa, guardarlo en el
cartera o en la mochila, o en lo posible en un lugar donde tengas que
levantarte para acceder a él.
3-
Apagar el celular
por las noches: esto además repercutirá positivamente en tu descanso.
Si todo esto no
funciona, analiza seriamente eliminar la aplicación, aunque esto no significa
quedar “aislado” del mundo, tantos años y años la humanidad sobrevivió sin
mensajes, incluso sin celulares así que no es una condena de muerte.


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